Pal1to, el que enlechó hasta Cristina

Cuenta el imaginario popular de una ciudad bonaerense que el huracán de mala leche se inició cuando arrancaban los 90. Pocos conocen su nombre de pila. De todas maneras nadie se anima a pronunciarlo, y mucho menos su apodo. Para decirlo elípticamente, diminutivo de palo. Otros lo llaman “palote”, algunos “el chico de los teléfonos” (por su pasado en venta de celulares), buena parte lo define como “el secretario” (colaborador del intendente).

Motivos sobran para que automáticamente te agarres los huevos cada vez que hacen alusión a él. Aquí una ligera lista de lo que generó:

         “Che, Tanguito, que lindo que está el avión!!”. A la semana, el Tangolfo se tragó un cable fumigando y no se mató de pedo. Todavía sigue rengo. Perdió el olfato y el gusto, pero podría haber perdido las ganas de comer. No fue así.

         “Palote” atendía el mini-shop de una estación de servicios. “Buen viaje”, le auguró a un loco que partía en moto. Llegó a la rotonda. Se la puso y ahí la quedó.

         Fanático del box, miraba junto a sus amigos una de pesos pesados. “Uh, lo mata en dos segundos”, comentó. La cuestión que el que estaba casi groggy se despertó y lo noqueó al otro. Un fenómeno. NI Rocky fue capaz de eso.

         Un buen vecino del pueblo, jubilado ya, decidió encarar una parrilla para vivir de ella. Al poco tiempo, ni carbón tenía. Revisando fotos, registramos que el día de la inauguración estaba bien frente a la puerta del local el auto del “secretario”. Imposible que le fuera bien. Se le escapaban hasta los chanchos de la parrilla.

 

Inserto en la vida política, fue designado secretario de deportes y luego colaborador estrecho del intendente. Militante en el 83 de la Juventud Radical, casualidad o no, el intendente de esa primera gestión tuvo que renunciar al cargo porque se pegó una infartada de aquellos. El estaba ahí.

Con los vientos de cambio, terminó convirtiéndose K. Sus amigos con cara de baqueanos decían que a Cristina barato no le iba a salir. La cuestión es que “Palote” se hizo ferviente defensor de las retenciones. Se peleaba con sus amigos de siempre por defender el decreto. Arengó tanto que se vino a la Plaza de los Dos Congresos para darle su apoyo (o restarle) a la presidente. “Hay que apoyarla. Le tenemos que dar una muestra de lo que es el respaldo”. Al día siguiente, los K tuvieron la primer derrota política en años. Impensada. Tendrían que haber reparado en esta visita. Y los del campo que le agradecen a Cleto. Giles. Estaba el “chico de los teléfonos”.

 

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